Prometheus (Lentejibiris 83/100)

El señor Scott nos sumerge en un fantástico viaje iniciático, siguiendo a un puñado de científicos que serán capaces de recorrer ingentes distancias estelares y enfrentarse a lo desconocido para poder satisfacer el humano deseo de conocimiento (base de avance científico) y la búsqueda de la verdad de qué es y de dónde viene el ser humano.

Prometheus (Ridley Scott, 2012) no es una película sencilla, con base profundamente filosófica donde se ve cuestionada la quintaesencia del ser humano.

El hecho de haber sido presentada como una supuesta precuela de la saga Alien puede provocar más de un rechinar de dientes al descubrir que ni desemboca ni prácticamente se acerca al clásico del terror de ciencia ficción que el propio Scott dirigió en 1979, salvo en un par de facetas y coincidencias narrativas, que no argumentales.

Lo que si ha heredado de sus antecesoras es la inquietante y terrorífica estética gótico-futurista basada en los trabajos de HR Giger utilizados en el resto de filmes de la saga, combinando armoniosamente los decorados reales con las imágenes recreadas informáticamente en una más que destacable fotografía.

De las coincidencias narrativas (que no son pocas, y seguro que todos las distinguiréis sin ningún problema a lo largo de la película) ni quiero ni debo decir nada, pues sería spoilear tanto ésta como las anteriores, que algunos pocos puede que no hayan visto.

Si formáis parte de ese pequeño reducto ¡¡no dejéis de verlas!!, os guste o no Prometheus, pero si la ciencia ficción, son algo que no podéis perderos…

 Aunque forma una parte del puzzle del Universo Alien, bien poco (que no nada) tiene que ver con el argumento de sus predecesoras, y por lo tanto, no es necesario conocerlas para disfrutarla, no obstante, si se conoce la saga, ese disfrute si que se producirá a otros niveles, donde si veremos conexiones, semejanzas y parecidos entre ellas pero sin poder llegar a conectarlas directamente.

Si lo que buscáis en Prometheus son respuestas os vais a llevar una desagradable sorpresa, pues lo que nos brinda son preguntas. Multitud de preguntas.

Para un no iniciado en la saga, Prometheus puede representar un cúmulo de cuestiones e ideas sobre la vida y nuestros orígenes que seguramente nunca se hubiera planteado de esta manera. Para un fan de la saga, además de esas cuestiones entrará en la búsqueda (infructuosa, en mi opinión, mientras no nos den más piezas del puzzle) de las respuestas en las posibles conexiones con el resto de películas.

No es otro sino éste el encanto y magnificencia de Prometheus. Entrar en la sala oscura esperando lo inesperado sobre la temática Alien y saliendo con la cabeza llena de preguntas que prácticamente no tienen nada que ver. Disfrutando de esas dudas y dando vueltas al coco para intentar encontrar una explicación que, de antemano sabemos que dependerá del libreto de la(s) próxima(s) parte(s) de esta nueva franquicia, pero que nos resistimos a esperar, quedándose, cuanto menos, una noche en nuestras cabezas.

Y es debido a ésto por lo que creo que es denostada y encumbrada a partes iguales; porque a muchos no les ha gustado un pelo que juegue con ellos y los deja a verlas venir cuando esperaban todo lo contrario.

Otros opinan que el guión es el elemento que falla en el el proyecto. Me niego a respaldarlo; no creo que falle, ni mucho menos, sino que nos falta por conocer la mayor parte de la historia… Dudas, dudas, dudas…

Artisticamente, Noomi Rapace está brutalmente espléndida (así si! Ojala no se vuelva a mezclar en truños (por mucho Hollywood que sea) como Sherlock Holmes: Juego de Sombras (Sherlock Holmes: A Game of Shadows, Guy Ritchie, 2011) donde poco o nada la dejaron aportar), y Charlize Theron que desde un papel pequeño pero importante para la historia, también se destaca notablemente. Ambas duras, una visceral e impulsiva y la otra calculadora e intransigente, pero ambas excepcionales.

En el elenco masculino no podemos dejar de poner la vista en el espléndido Michael Fassbender, androide (tranqui, no es spoiler, se sabe desde el primer minuto) con un papel muy profundo; más cercano a los replicantes de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) que a sus homólogos en el resto de films de la saga. Junto con Rapace, son el carisma de la película.

Otro tratamiento merece el personaje de Guy Pearce, en mi opinión, totalmente innecesario, una pérdida de tiempo y metraje (aunque haya sido bastante poco…). Sobra completamente.

 Yo la he disfrutado enormemente y espero su secuela como agua de mayo. Espero que también lo hagáis vosotros y sobre todo, que os fascine tanto como a mi. Si sois de esos que de vez en cuando mira a las estrellas y deja volar su imaginación, si flipábais viendo Cosmos (Carl Sagan, 1980), Universo (Stephen Hawking’s Universe, 1997) y documentales similares, seguro que lo hacéis.

Por cierto, ahorraos un par de pavos y no la veáis en 3D. Igual que Guy Pearce, innecesario de todo punto.

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LO MEJOR
El millón de posibilidades que deja abiertas

LO PEOR
La falta de credibilidad en la única cosa que no se puede dejar a la imaginación. Sin spoiler, ya lo veréis.

NOTA
83/100 83



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