Los Descendientes (Lentejibiris 73/100)

No hay (sub)género que me joda más que el típico (tele)film sensacionalista que, en una historia dramática utiliza la vía más sensiblera para provocar la lágrima fácil, dando como resultado una castaña pilonga que con suerte te deja indiferente, o en muchos de los casos, provoca vergüenza ajena.

Eso es lo que podría haber ocurrido con esta historia en manos de algún desaprensivo, pero que, afortunadamente ha sido resuelta con gran soltura, al estilo (salvando las distancias) de los grandes dramas clásicos cincuenteros.

Una breve sinopsis (leed sin miedo, no espoileo ni el 5 % de lo que lo hace el tráiler…): La historia nos cuenta el drama de un rico abogado hawaiano, Matt King (George Clooney), responsable de la administración de uno de los espacios vírgenes más grandes (y suculentos para la especulación inmobiliaria) que quedan en Hawai. Su mujer queda en coma debido a un desafortunado accidente, el cual le lleva descubrir que la relación que mantenía, por un lado, con sus hijas (prácticamente inexistente y que debe recuperar) y por otro con su mujer, no eran lo que pensaba.

 

La historia cuenta el guantazo personal del protagonista, en el que descubre que ni el dinero que tengamos ni el lugar paradisíaco en el que podamos vivir nos van a evitar sufrir cualquier tipo de desgracia, ni evitarnos tener que adoptar las posturas correctas dentro de esa desgracia, tomando las decisiones que sean necesarias; ya sea por el bagaje personal recién descubierto de su mujer, el rencuentro con sus hijas o la avaricia y desapego de sus raíces y su tierra por parte de sus numerosos primos.

Desde descubrir la realidad que, o no podemos o no queremos ver, cuestionar siempre nuestras ideas y valores (pueden estar equivocados o necesitar cambiar en cada momento vital) descubrir que siempre puedes aprender algo de la propia familia o fuera de ella (por poco que te lo esperes), y vivir la vida respetando y siendo coherente con quién eres y con lo que piensas en cada momento te aportará, (a pesar de los problemas que conlleve) esa paz interior que todos necesitamos.

 

Nos lleva del drama a la comedia prácticamente sin darnos cuenta, lo que nos provoca una sensación agridulce (como la vida misma, parece decirnos a gritos el film) apoyándose sobre todo en la magnífica fotografía (y el paraíso que nos ofrece) y en una banda sonora netamente hawaiana, relajada y alegre que choca frontalmente con la narración.

Tal vez resulte algo lenta a tramos, aunque propicia el espacio a la necesaria reflexión y dándonos la oportunidad de empatizar con la situación y los personajes, a veces se les va de las manos.

Clooney, a pesar de estar espléndido y de aportar sus magníficas caras de sorpresa (que conforman junto al empanao amigo de su hija (Nick Krause) esos toques de humor necesarios entre disgusto y disgusto), dista mucho de ser como afirma el tráiler y el cartel, la interpretación de su carrera. (Puta mierda comercial y sus tráilers que suelen vender las películas como lo que no son)

Las ha tenido mejores, tanto en drama como en otros géneros y esperemos que esa gran interpretación de su carrera esté por llegar.

Vamos, que si gustas de los melodramas clásicos (modernos hay muy pocos, y menos aun que sean buenos) no debes perdértela. Douglas Sirk debe estar orgulloso…

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LO MEJOR
La sensación agridulce

LO PEOR
Un tanto lenta en ocasiones

NOTA
73/100 73



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